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Julian Alexander

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Julian Alexander

Mensaje por Julian Alexander el Jue Ene 13, 2011 1:08 am

Julian Alexander
Alex Pettyfer







Información Básica

Nombre completo:
Julian Alexander

Apodo:
Jahz, Alec. Pero sólo llámalo Julian.

Sexo:
Masculino.

Edad:
Algo más de 12.500 años.

Sexualidad:
Heterosexual.

Estado civil:
Soltero.

Raza:
White brotherhood.

Bando:
Guerrero de la Diosa Nortia.

Descripciones

Psicológica:
Su inalterabilidad es, la mayoría de las veces, confundida con la frialdad. Siempre se mantiene en una calma perturbadora, pues se necesita mucho para poder llegar a alterarlo alguna vez. Puede parecer callado, y lo es, ya que sólo habla cuando es estrictamente necesario o quiere hacer valer su opinión al respecto de cierto tema. No emitirá palabra así porque sí, sin ninguna explicación; todo lo que hace es justificable, y siempre tendrá un motivo que darte para explicar sus actuaciones.
Pese a quien le pese, nunca te mentirá, aunque vaya a contarte la más terrible verdad. No gusta de disfrazar las situaciones con probabilidades. Si esperas una respuesta reconfortante para tus miedos o desgracias, no la hallarás, así que ten cuidado con lo que le interrogas, podrías hallarte bastante herido por el camino. Quienes le han conocido, saben que no es con mala intención, sino que sólo quiere que los demás vean el mundo tal cual es, sin tapujos. Si crees poder soportarlo, adelante, dispara tu pregunta y espera que la bala no rebote para ir hacia ti.
Nunca desea suerte; y si lo hace, date por muerto: sólo se la desea a aquellos que cree nunca regresarán por caer ante algo.
El sigilo es algo que lleva calado hondo en los huesos, se mueve en un sumo silencio comparable al de un lince. Detesta los ruidos que pueden perturbar su tranquilidad o delatar su posición. Cree que pillar desprevenido al enemigo es una de sus mejores cualidades y la acata a la perfección.
Es bastante decidido, riguroso y perfeccionista en todo lo que dice y hace, nunca cometerá un error que pueda evitar desde un principio, y cuando vea algo erróneo, hará lo posible por corregirlo, sin descansar hasta alcanzar su objetivo. Así pues, se puede decir que es perseverante y obstinado.
Nunca lo verás de brazos cruzados, esperando que un segundo dé el primer paso por él. Dado el caso, será quien actúe para desatar lo que deba. Sopesará todo antes que nada, por supuesto: pensará sobre los pros y los contras, decantándose finalmente por la mejor opción. Aunque si es atacado, no esperes que reciba el golpe majestuosamente, porque será capaz de ponerlo en tu contra.
A pesar de un pasado algo turbio, la templanza es la palabra que mejor lo define, puesto que es moderado en todos los placeres banales, sin deleitarse con el lujo de disfrutar de todo por completo. Además, su lealtad es tan inmensa como su ego (si llegas a provocarlo alguna vez, prepárate para sentirte el menos agraciado), y nunca traicionará ni a sus Ideales, ni a su Diosa. Para él, las puñaladas y ataques a escondidas son pagados con la muerte.

Física:
-Forma humana: Su anatomía es, sin duda, una perfecta escultura griega de dimensiones proporcionadas y detalladas. De una estatura de un metro noventa y ocho, y espalda fornida y amplia; los músculos tirantes recubren su cuerpo, dejando líneas marcadas. Su pecho está bien tallado y fuerte, donde más abajo se puede observar las cretas de sus abdominales sobresaliendo. Aun así, se pueden apreciar imperfecciones sobre su piel: gruesas y delgadas cicatrices cubren el pecho aquí y allá, al igual que en los brazos. Lo más notorio a destacar es la gruesa cicatriz que circula desde el centro de su clavícula cruzando también toda la nuca, rodeándole casi por completo el cuello, producto de que, el día de su muerte fue casi fue decapitado.
Unos intensos ojos dorados destilan veracidad, surcados aquí y allá por ciertos matices plateados como si fueran náufragos en un mar tormentoso reinado por una puesta de sol. Su pelo rubio le cae por la frente y más abajo de las orejas, algo ondulado y dándole un aspecto leonado. Sus labios son finos y siempre se mantienen en una línea recta e inexpresiva. Sus facciones están enmarcadas en trazos rectos y seguros, dándole un aspecto fiero. Es bastante pálido.
-Forma de Guerrero: Prácticamente es igual que en su forma humana, a excepción de que su altura alcanza los dos metros y veintinueve centímetros. Además, su piel, ya de por sí del color de la nieve, parece estar envuelta en un haz de luz de un tono plateado. Unas alas brotan de entre sus omóplatos con un tono blanco grisáceo (mínimamente), pues su pasado con las tentaciones no es totalmente limpio.


Historial

Biografía:
Nació en una Roma pequeña, en un año que es muy difícil de recordar por las generaciones de ahora y hasta por él mismo. De familia noble, gozaba de buena salud y posición social, apenas había impedimentos en su vida que pudieran obstaculizar su desarrollo normal. Todos los varones de su familia pertenecieron al Ejército Romano, ocupando altos rangos en el mismo y siendo condecorados repetidas veces por victoriosas batallas. Él no fue la excepción a la regla: entrenaba duro para, un día, ver su objetivo cumplido. Avanzaba rápido, pues era de fácil aprendizaje, y pudo deleitarse con ver cómo el Imperio iba creciendo cada día más: aquello lo animaba, deseaba estar en la lista de nombres de quienes consiguieron algo importante por el Imperio Romano, y cada vez se machacaba con más ímpetu para llegar adonde quería. Estaba prometido con una chica de buena familia real, cuyo amor sin duda era mutuo y bastante pasional.
A la edad de 17 años fue reclutado, empezando por ser legionario y, finalmente, llegó lo que ansia: ser un prestigioso general romano. Era conocido por sus infalibles estrategias y su templanza a la hora del juego. Apenas se vanagloriaba sobre sus victorias, lo disfrutaba pero no veía necesario exponerlo. Muy pagado de sí mismo, todo aquel campo o ciudad enemiga que pisaba con los suyos bajo su mando, quedaba reducido a cenizas.
Hasta que, un día, el azar se invirtió y la situación quedó en su contra. Su ejército seguía rebanando cabezas de culpables sin vacilar, y él, al ver que el general del batallón enemigo huía, decidió que no podía quedarse de brazos cruzados, viendo cómo tal bastardo se escabullía. Lo siguió montando a caballo y cuando estuvo a punto de alcanzarlo, una flecha cruzó su hombro derecho como si nada se interpusiera en su camino. Intentó estabilizarse en la montadura pero no halló éxito, así que resbaló agarrándose de las cuerdas y evitar que la caída fuese tan ruda. Baltazhare, que así se llamaba el contricante, viró sobre sus talones y ante el repentino descuido de Julian, asestó un espadazo en el ligamento de su rodilla, provocando que éste último callera al suelo. Aun así, no se dio por vencido y peleó cuanto pudo, hasta que calló en la cuenta de que aquello había sido una emboscada. Lejos del campo de batalla, ninguno de los suyos podía ver lo que allí sucedía para socorrerle. Dos hombres más, el arquero y un espadachín, lo amarraron por detrás apaleándole con todo cuanto tenían a mano, mientras que su jefe se jactaba de su victoria agarrándolo del cabello para alzar su cabeza y así poder decapitarlo. El filo de la espada cortó límpidamente, y entonces el corcel de Julian arremetió con furiosa fiereza contra Balthazare, quien murió en el acto ante el golpe de las pezuñas del animal sobre su cráneo. Los dos guerrilleros se encargaron de apaciguar a la bestia, y descuidados de ellos, un segundo al mando de Julian les arrebató la vida en menos de dos minutos. Para entonces la pérdida de sangre y la herida infectada ya habían hecho sus deberes, y el General se hallaba ante las puertas de su propia muerte.
Quién lo revivió estaba claro: la Diosa Nortia, al tanto de las prodigiosas hazañas del joven, decidió darle una segunda oportunidad bajo su mando, pues sabía a la perfección que tales cualidades eran bien recibidas entre sus filas. Los siguientes milenios fueron bienaventurados, con victorias, haciéndose valer todo cuanto en su mano estaba. Dentro de los Siete Guerreros fue nombrado el segundo al mando, y, además, conseguía ser allegado entre ellos. Alguna vez su meta fue obstaculizada con alguna que otra tentación (la lujuria y la soberbia) en la que se dejó caer, pero en líneas gruesas y generales, su expediente con lo prohibido es casi intachable.

Familiares:
-Eleazar Alexander: Padre. Muerto a los 42.
-Erin Alexander: Madre. De soltera Catarinella. Muerta a los 47.
-Devon Alexander: Hermano. Muerto a los 28.
-Astrid Alexander: Hermana. Muerta a los 16.
-Angelo Alexander: Hermano. Muerto a los 31.
-Venus Biancofiore: Prometida. Muerta a los 37.


Otros

Enfermedades
Ninguna.

Gustos
La tranquilidad y el silencio. Los solares deshabitados y derruidos por el paso del tiempo o por alguna batalla.

Odios
El ruido, la inseguridad. La fanfarronería y, sobretodo, la tendencia a cambiar de opinión.

Hobbies
Los duros entrenamientos de larga duración, los paseos a caballo o competiciones sobre los mismos, la lectura de antiguos pergaminos del Faro de Alejandría.

Manías
Hacer crujir sus dedos constantemente; arquear las cejas para mostrar su descontento sin necesidad de palabras. La pulcritud y el orden.

Fobias
Ninguna.
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Julian Alexander
Guerreros de la Diosa Nortia
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Re: Julian Alexander

Mensaje por Ksenia el Jue Ene 13, 2011 1:15 am

bienvenido guerrero, afila tu estapada y cuida bien tu espaalda.


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Dios
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